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Retrato de familia
La escabrosa vida de la familia
Panero también tiene su lugar en el cine de la mano de dos realizadores.
En primer lugar sería Jaime Chávarri con
El Desencanto (1976) y
más tarde Ricardo Franco con
Después de tantos años (1994).
En ambas se retrata un ambiente familiar en el que la
desesperanza y la enfermedad se dan la mano frente a la gran
pantalla, en un ambiente de autodestrucción que ambos
directores quisieron reflejar para el gran público. Pero
vayamos por partes y guiémonos por la cronología.A principios de 1974 Jaime
Chávarri,
el productor Elías Querejeta y el propio Michi Panero fraguaban el
proyecto de un corto que pretendía ser un homenaje a la figura del padre,
el poeta Leopoldo Panero Torbado. Sin embargo, los acontecimientos históricos
que en ese momento se vivían en España, fundamentalmente el fin del régimen
franquista, y la repentina aparición en escena de Leopoldo María, uno de
los hijos del patriarca Panero, hicieron que el cortometraje se
convirtiera en una suerte de película documental.
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En
la primera parte la madre, paradójicamente llamada Felicidad, y dos de
sus hijos, retratan a través de sus recuerdos al poeta, siempre ausente,
mientras que en la segunda Leopoldo María, el hijo, se convierte en el
eje central del film. Pero, sobre esta peculiar y decadente estampa
familiar pesa el reflejo de una época que se agota.
Los últimos coletazos del franquismo se dejan ver a través de la
evocación de la vieja gloria de quien fuera uno de los escritores
oficiales del régimen. El Desencanto fue además la última
película mutilada por la censura cinematográfica en España y una de las
obras de Chávarri más reconocidas por la crítica.
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Ya en 1994 llegaría Después
de tantos años, película en la que Ricardo Franco retoma la labor
de retratista emprendida por Jaime Chávarri dos décadas antes. El
realizador tomaba como eje central de la película a Leopoldo María
Panero, pero es Michi, su hermano, quien asegura en el filme que en el
cementerio es donde se esconde el hipotético enigma de la familia Panero,
si es que tal cosa existe. Una vez más, la muerte o una vida caótica
marcada por una especie de satisfacción ante lo que se derrumba,
inevitablemente o sin que nadie pretenda evitarlo...La diferencia entre El
Desencanto y Después de tantos años está en quienes eran
los retratados y qué queda de quienes fueron: a veces la memoria y, a
veces, también el olvido.
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