Las Médulas han sido declaradas recientemente Patrimonio de la Humanidad. Se trata de la mayor explotación minera conocida de época romana. La extracción de oro en este lugar y sus alrededores dio lugar a un paisaje sin igual, reconocible a ambos la dos de estos montes.

La historia y la naturaleza han Hecho en las Médulas un pacto para alumbrar una de las más bellas paradojas paisajísticas de la provincia leonesa. Lo que comenzó siendo una brutal explotación aurífera planteada por los romanos, es hoy un bosque de sugerencias arcillosas, una fabulosa crestería de catedral de barro y piedras, desfiladeros, cuevas, túneles, galerías del tesoro minero en medio de un entorno natural que alcanza hasta donde lo impide el vértigo.
Tras la herramienta romana, la erosión ha concluido sus insólitas esculturas. El volumen de tierra lavada para extraer el oro ha sido fabuloso así como la construcción de canales con un trayecto global de más de 150 Km. Abandonada la explotación en el siglo III, el lugar fue de nuevo cautivado por la vegetación autóctona y aprovechado en su medida para el cultivo del castaño, especie centenaria, espectacular y intercalada en todo el yacimiento. El paraje se enriquece con varias lagunas que se creen residuales de los lavados romanos, y el Lago Carrucedo, en cuyas inmediaciones crece la joya botánica de todo el entorno, una variedad de orquídea que en su flor simula un evejorro a fin de atraer insectos para su polinización. La geografía humana de los pueblos contiguos añaden el complemento a este paraje natural con sus construcciones tradicionales bercianas.



Observaciones:
La época recomendada para visitar las Médulas es todo el año.
Desde las Médulas se puede ascender al mirador de Orellán desde donde existe una vista incomparable del conjunto.

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