Mi experiencia de prácticas en educación especial: de la ilusión, al desencanto (1)

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Me gusta la docencia. Creo que siempre se ha tratado de un campo objeto de mi interés, aunque bien es cierto, que los tiempos que corren no son muy propicios para su desempeño al menos, de la forma en la que yo creo en ella.

Unos dicen que si hay que implementar las tecnologías hasta casi, ser algo indisoluble con la propia tarea del maestro, mientras que otros, apuestan más por un modelo más realista, en el cual la tecnología, en cuanto a hija de nuestro tiempo esté presente en la labor docente, pero sin sustituir, que para eso, seguimos estando las personas….

Luego están quienes piden a gritos una segregación del alumnado con diversidad funcional, y sí, incluyo aquí esto que muchas lenguas ignorantes llaman eufemismo. Todo evoluciona y el lenguaje, también debe de hacerlo.

Pero oye, no quiero que salga aquí mi vena filológica, que también la tengo. Lo que yo venía a decir, que siempre me voy por las ramas, al más puro estilo de los perros del coloquio de Cervantes, es que la educación especial, no todo el mundo implicado en su desarrollo, la entiende de la misma manera.

Mientras unos creen que los guetos y mundos burbuja protegen al alumnado beneficiario y eso los hará más íntegros, otros, por suerte entre quienes me incluyo, creemos fervientemente, que el mundo es uno, y que por encima de características personales que todos, y digo todos porque así es podamos tener, el mundo, no a de concebirse como una segregación en base a ellas.

Ni existe cieguilandia, ni cojolandia, ni sordilandia…. Ahí no por favor, que bastantes fronteras absurdas crean ya los políticos, cuando se aburren de jugar a los Sins, o que sé yo….

La gente no hemos de separarnos por razones que no están en nuestro control, pues hasta ahora el poder de venir a este mundo, lo tienen nuestros padres, y el como vengamos, lo tienen nuestros genes, esos tan revoltosos que nos hacen únicos e irrepetibles.

Es por ello, que yo siempre he abogado por una plena inclusión y por entender esta no tanto desde un punto de vista teórico que está muy bien, sino práctico, con hechos consumados.

De todos modos, yo no sé si será por la propia naturaleza incongruente del ser humano o en mi caso por un deseo de aprender mucho en poco tiempo, en el año 2010, cuando yo tenía 24 años y recién concluida la diplomatura de educación especial, decidí, muy en contra de algunas de mis profesoras de la universidad, todo hay que decirlo, realizar dicho período en un centro de educación especial de aquí de la ciudad de León, y que se llama Sagrado Corazón.

Creía yo, ingenua de mí, que allí, al concentrarse tantos casos diversos y tantas realidades dispares, iba a poder poner en práctica de una forma más óptima y realista, todo lo aprendido en la farragosa y tediosa teoría de la carrera.

Craxo error, del que ya fui consciente prácticamente, desde el momento 0!

Cierto es que yo, por mi carácter entusiasta y entregado, tendente a crearme buenas expectativas de todo en esta vida, el primer día que acudí al centro de visita para ir tomando contacto, fue muy positivo y regresé contenta a mi casa, máxime cuando el colegio yo ya lo conocía de alguna que otra visita anterior, y rencontrarme con las personas, siempre ha sido algo tremendamente estimulante y positivo para mí.

Además esos chiquillos son tan agradecidos y puros, que pareciera que el cielo entero se les abriera, cada vez que me veían. Cosa esta por cierto, que sucedía de forma reiterada, y que los “profesionales” que con ellos trabajaban allí en el centro, jamás entendieron. Pero bueno, el corazón humano a veces es muy malo e ignorante por desgracia, y bastante tiene para sí, todos esos que no son capaces de ver la bondad, ni la luz de sus congéneres, aunque les esté iluminando muy cerca.

No quiero yo aquí hacer apología de ninguna religión, solo faltaba. Pero soy muy metafísica, y por eso creo que el budismo tiene razón en aquello del aura, y de que muchas personas la perciben de una forma especial.

Y fijaos, gente querida, que tan supuestamente deficientes son esos chicos para muchos, y tan grandemente inteligentes lo son para mí, precisamente por el hecho de su elevada percepción acerca del mundo que les rodea, y de las personas que se les acercan. Vaya, que estos chavales aunque tengan fallos sensoriales, según los manuales de librillo, son superdotados en percepción pero de la buena, de esa que casi nadie tiene, y mucho menos hoy en día, en este mundo tan pragmático y aborregado en el que vivimos, en el que parece que lo único que importa, es lo que entra por la vista.

En fin…..pobres mentes que así piensen….

Pues yo, joven y entusiasta, ahora también lo soy jeje, me embarqué en esa experiencia, insisto, desoyendo algunas voces que bien me conocían por cierto, y que me advirtieron de que aquello, no iba a ser en absoluto lo que yo esperaba.

Pero bien es cierto que la vida se basa en vivir tú mismo, y no hay quien haya aprendido más de la experiencia ajena, que de la suya propia. Fue por eso que me embarqué, en esta experiencia, que voy a relatar, y que espero que al menos, os haga pensar, aunque se remonte la cosa a 12 años atrás.

Pero creo fielmente que todo aquello que se ha vivido merece ser contado, y mucho más en este caso, que tan injusto fue, y que tanto me marcó a mí como persona.

Recuerdo que el día en que comencé, y que como he señalado fue una primera toma de contacto, era día lluvioso. Soy dada aún con mis 36 tacos a creer en la fantasía.

Pero creerme de verdad, que en los días grises y de lluvia, no aprecio nada de mágico ni de fantasioso…. Cosas de mi mente….

Pues tal vez esto, y nuevamente aludiendo a eso de la metafísica, fuera un aviso para mí…. No lo sé, lo cierto es que ese día, yo, creo que ya me llevé mi primera decepción, al comprobar con absoluto estupor, el escaso nivel profesional que poseía o parte de aquella gente, a la que el puesto de docente y mucho más de educación especial, les queda más grande, que a mí unos vaqueros de la talla 46.

Realmente creo que ese día vine tan perturbada para casa, porque el puñetazo que mi ingenuidad se llevó, fue tan monumental, como la catedral de León, o tal vez más.

Pero sorpresivamente, cuando llegó el día, lunes por cierto, en que tuve ya que comenzar las prácticas de forma reglada, la cosa no fue tan mal.

Creo a día de hoy que los chavales me facilitaron todo el camino, que sus supuestos educadores me entorpecieron.

Fijaos, queridos lectores, que yo, tan entusiasta como he descrito desde el principio, no quería convalidar absolutamente ninguno de los créditos prácticos que tenía ya cursados de una especialidad anterior en la que también estoy titulada, y que es lengua extranjera.

Yo quería incluso, y con toda seguridad os vais a reír como me río yo a día de hoy, hacer ampliación de prácticas, porque suponía la experiencia, bien lo valdría.

Además como he dicho, yo ya había tenido algún que otro contacto anterior con el mencionado centro, y con alguno de sus alumnos y por ello, me motivaba si cabe, mucho más la cosa.

Pero como en esta vida, y según dicen los sabios árabes “quien vive de ilusiones, muere de realidades”, yo, me tracé unas expectativas irreales, que se fueron desinflando poco a poco, a medida que veía, con mis ojos del corazón y de mi cerebro, lo que allí se hacía, y según me temo, se sigue haciendo a día de hoy 12 años después, sin que nadie haga nada para revertirlo porque oye, en España lo de mojarnos, no nos gusta, ni cuando hay lluvia.

Me sorprende estúpidamente, el entusiasmo asociado a la juventud y al hecho de iniciar un período de esta magnitud, y por otro lado, el pasotismo que el resto de compañeras que tuve durante el mismo, mostraron hacia todo lo que veían, que no creo por cierto, que fuera muy diferente a lo que estaba viendo yo.

Pero claro, para mucha gente, tan pragmática ella y tan poco comprometida, vale más una nota y una reputación, que alzar la voz para denunciar una injusticia y quedar así mal en la universidad o ante el centro mismo.

Y como siempre me ha sucedido a lo largo de mi vida, sola ante el peligro que me tocó estar en este período, el cual por cierto, terminó casi tan surrealistamente como empezó.

Yo, debido a la en teoría buena disponibilidad que la tutora mostró inicialmente para acogerme, estuve realizando mis prácticas en la etapa de transición a la vida adulta, con chavales de entre 16 y 21 años. de hecho algunos de ellos, ya concluían su enseñanza en ese centro, y se iban al inicio del curso, a otros centros o asociaciones para mayores de 21 años.

Pues yo creía, que realmente el campo que yo abordaría, sería precisamente ese, la transición a la vida adulta, como su propio nombre indicaba!

Pues nada más lejos de la realidad…. Era increíble ver como a los chavales, que ojo ahí, por mucho que tengan síndrome de Down, autismo o lo que sea, su desarrollo hormonal sigue el mismo curso que el de cualquiera y por ende sus intereses, pues resultaba risible, ver como esta petarda, porque otro nombre no tiene, les ponía yo creo más para no trabajar ella que para otra cosa, pues que sé yo, películas de dibujos animados en el ordenador, o actividades que eran para un nivel muy inferior al de ellos.

Incluso oye, la música que les ponía en el aula, era aburrida a más no poder! Claro, el día que yo les llevaba CDS de música moderna y actual, los chavaletes la gozaban! Es que que manía de empeñarse en infantilizar a alguien, por el mero hecho de tener deficiencia cognitiva, o alguna deficiencia sensorial!

y oye, que esto lo haga alguien de la calle que no tiene ni idea de pedagogía, pues pobrete ignorante! Pero…..que lo haga alguien que se supone que ha estudiado educación especial, pues la verdad es que la cosa es delitosa a más no poder!

Cierto es que por suerte, y en contra de lo que muchos obtusos de mente crean, estos chavales como he dicho, perciben como si de radares se tratase. Vaya, que se dan perfectamente cuenta de todo, y por ello, de las expectativas que estos pseudoprofesionales están depositando en ellos.

Expectativas no reales por cierto…. Si nos ponemos teóricos, cosa que no viene mal para nada aunque haya quien lo vea como ponerse redicho, Vigotsky, planteó el concepto de zona de desarrollo próximo y zona de desarrollo actual, como forma de hablar precisamente de lo que somos capaces de hacer, en relación a aquello que los demás creen que podemos, y de lo que realmente podemos.

Pues en este caso, yo veía a diario como chavales que perfectamente estaban capacitados para leer y escribir, no lo hacían, solo porque sus profesores, no creían que pudieran, basándose en toda la parafernalia médica que propugnan los informes psicopedagógicos, o los dictámenes de escolarización.

Y por encima de todo eso, que si bien es importante para trazar un punto de partida a la hora de intervenir, está o debería estar lo que tú con tu capacidad de observación y análisis, ves en el contexto del aula. Pero claro, si tú ya partes de una base negativa, en la que concibes más al chico como una persona disfuncional y con deficiencias, que como una persona en toda regla, pues la cosa ya va en picado.

Es más, recuerdo como esta susodicha, al hablar de ellos, se refería a “deficientes”, o incluso para nombrar a los chavales con Down, decía “mongolitos”…. Así que yo creo que con semejante terminología retrógrada y ofensiva, ya vemos un poco por donde iban las cosas….

Cierto es que las palabras son palabras, pero el lenguaje, cuyo concepto va más allá que el de las propias palabras, influye de forma notoria en la realidad, y en como vemos y nos ven los demás.

Y si tú ya partes de ese tipo de conceptos de base, pues poco podrás aportar a un campo docente tan sumamente complejo como lo es el de la educación especial.

Luego claro, de ahí parte todo, por difícil que sea de concebir. Esto es como una cadena macabra, en la que nada es aislado, y las cosas se entremezclan.

Si estamos hablando de que a los chavales se les trataba muy por debajo de sus expectativas reales, es lógico pensar que se les maltratase, riéndose de ellos o incluso, insultándolos, como yo, estupefacta, pude contemplar en más de una ocasión.

No voy a poner aquí nombres concretos, más que nada por respeto al anonimato de cada uno. Pero anécdotas varias que viví si las incluiré, porque me parecen de calado, para ir entendiendo toda esta maraña de hechos, que a mi juicio, son más propios del medievo que de nuestra Era.

Pero claro, también en este tipo de centros, al igual que sucede por desgracia en guetos similares como las residencias de mayores o los centros psiquiátricos, el personal que en ellos trabaja, se aprovecha mucho de que allí nadie controla, nadie vigila, y si va una inspección, pues es tan fácil como prepararse para ese día, como si de un plató de televisión se tratase, y fingir algo que no existe en dicho centro.

Pero la realidad del día a día, es mucho más macabra de lo que incluso los propios familiares de los chavales, podrían sospechar. No estoy asustando a nadie, gente amada. Solo comparto una realidad que existe, y que el que no quiera verla, está más ciego que yo…..

Volviendo al tema de las anécdotas, recuerdo un día en que yo curiosa de mí, acudí a la sala de fisioterapia del centro, porque oye, no soy de ese tipo de personas que me gusta quedarme con lo que veo, sin explorar nada más.

Yo durante los dos meses que duraron mis prácticas en ese centro, quise ir aula por aula, y lugar por lugar, para ir viendo como se trabajaba, y así, poder contrastar, algo que por cierto, no está de moda…..

Pues en la sala de fisioterapia, había un chico con parálisis cerebral moderada, e iba en silla de ruedas…. Pues oye, no se le ocurre otra cosa mejor al fisio que había allí, que decirme algo así como “Sara, este chico es un payaso! Si quieres reírte, pregúntale lo que quieras!”.

Todo esto no lo puedo demostrar, claro está. Pero quien quiera que me crea y quien no, pues que siga viviendo en su calma barata. Pero sé que es cierto y yo con mi verdad, voy al fin del mundo…..

O cuando mi tutora junto con otras profesoras del centro entre ellas una de las logopedas, en lugar de prestar atención a los chavales y ponerse a hacer las fichas con ellos, hacía pasword, o se ponía a criticar, cual corrillo de marujas, acerca de que si hoy Fulanito vino meado al colegio, o que Menganito vino con mocos, y que morro su madre, mandarlo al colegio según estaba….

Además era una persona ella rencorosa y vengativa, a más no poder! Porque oye, como yo digo…. Si un chaval “normal” te da un bofetón, puede que sea porque se ha pillado la rabieta de turno! Pero oye, mujer, si un chiquillo de esos te da un bofetón, que la mayoría de ellos van en silla de ruedas y no hablan, pues chica, piensa que es algo involuntario, y no les cojas rencor, porque eso habla más de ti, que de ellos….

Pues así era esta susodicha…. No perdonaba una…..

Y amados lectores, y aunque no lo dije al principio, este artículo se concibe como una continuación y por eso, seguiré despuntando esta experiencia que viví, en sucesivos artículos.

Lo importante es que aunque hayan pasado 12 años, y sea en teoría mucho tiempo, el mundo conozca una realidad que para mí, es a menudo invisibilizada por el velo de la indiferencia y de las buenas formas fingidas.

De modo que esto solo es el principio, y continuará, en sucesivos artículos.

Pensar es el mejor ejercicio de nuestra conciencia. Y es por eso que mediante este tipo de experiencias relatadas, quiero incitar a que lo hagáis, y a que veáis de una vez por todas, que no todo es tan bonito como se ve en los anuncios de televisión…..