Valle del río Argañoso, naturaleza en estado puro.

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A tan solo nueve kilómetros de Astorga se encuentra uno de los valles más bellos y escondidos de la Maragatería. El mundo podría dividirse en dos tipos de lugares: aquellos visitados y esos otros lugares dónde experimentar un contacto con la naturaleza y la vida salvaje es algo oculto que nada tienen que ver con los circuitos turísticos al uso. Este valle es uno de esos lugares.

Todo amante de la naturaleza debería visitar este valle para comprender y reconocer mejor lo que le rodea.  Y es que la primavera es una estación donde los árboles y animales salen de su largo letargo y la floración está presente por todas partes.

Aquí las palabras sobran, lo único importante es tu experiencia en silencio, el canto de los pájaros y el arroyo que fluye serpenteando los meandros entre árboles caídos. Es un valle pequeño de robledales y praderas, frágil en su ecosistema. La belleza de este lugar reside precisamente en su fragilidad. Pensar que todavía es posible encontrar un entorno como este sin el deterioro que produce el efecto humano sobre la naturaleza es un regalo impagable.



Es de especial belleza la ruta entre Brazuelo y Argañoso. Si realmente respetas y sientes la naturaleza aventúrate a andar por sus senderos, praderas, laderas de brezos y escobas. No te va a defraudar.

Es posible que el camino de encuentres con corzos y jabalíes. Si tienes suerte podrás toparte con un lobo, un tejón o un gato montés. Tendrás que tener cuidado de no pisar una salamandra –un reflejo de la pureza ambiental de este valle-. Lechuzas, águilas y otro tipo de aves vuelan en completa libertad.

Si de verdad amas la naturaleza lo disfrutaras simplemente mirando. Y lo más importante, respétalo y cuídalo.

Texto y fotografías (excepto referenciadas) Ángel Fernández.

© Ángel Fernández