Groucho Marx, el marxista más revoltoso.

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Groucho, Harpo, Chico y Zeppo.

Groucho no era el mayor pero si el mas representativo de esta banda de delincuentes humorísticos. No es difícil imaginar a Groucho con una P2 pintada en la cara delante de la autoridad mientras su madre- Minnie Marx- voceaba heroicamente “vaya hijos he traído al mundo”. La preparaste buena Minnie.

Que Groucho a la larga tubo más importancia que Karl no hay ninguna duda. De reírse mejor con Groucho que con Karl. La lucha de clases del timonel Karl tiene su cosilla pero sin punto de comparación con el juego de palabras de Groucho, tan loco que se ha hecho universal: esa manera de cortejar a las damas, de dar propinas, de desparecer en escena,..Qué tiene eso que ver con el viejo Marx. Eso sí, tanto los hermanos Marx como los Marxistas tenían algo en común: menuda tropa. Y ojo, Groucho tenía un sentido marxista de la vida como nunca se ha dado en la historia del cine. Le pasaba algo parecido como a Charles Chaplin pero de eso ya hablaremos en otro momento. Ahora toca Groucho.

Los Marx triunfaron todos, los actores digo. Se anunciaban como “Cinco. Está Noche Cinco”. Supongo que lo de cinco era porque la madre estaba oculta entre bambalinas a la espera de intervenir, vete tú a saber. Con el tiempo la banda se fue reduciendo paliativamente (o paulatinamente): primero a cuatro, luego a tres, al final Groucho se hizo único. Bueno, quedaban Chico (al piano) y Harpo (arpa), dos meros interpretes del director de orquesta. Es lo que tienen este tipo de familias.

De Groucho no podemos esperarnos ninguna ilusión matrimonial. Su relación cuasi infinita en todas sus películas con Margaret Dumont deja claro que Groucho no estaba hecho para el matrimonio.” ¿Me amas? ¿Tienes Dinero? Contesta la segunda pregunta primero”.  Siete películas hizo Margaret con este fantoche, los demás hermanos en escena era como si no existieran para ella- revisionen las cintas, es cierto-. Las buenas maneras y la dignidad de esta mujer no encajaban con las embestidas de Groucho, sabia como tratar a este tipo de señoras. Sin embargo había cierta atracción, no se puede negar: si hay que cazar se caza sobre todo si la pieza es imponente y el elemento no deja de ser pequeño, ojos saltones, ahórrense los calificativos.  Sinceramente, pienso que a Groucho no le interesaban en absoluto las relaciones humanas, esa estatura bajita da para saber que no se siente importante. Puede que de ello derive su actitud. Se trataba de enamorarlas a todas –“Sopa de Ganso”- metiendo cizaña “Bailara contigo hasta que la rana crie pelos”, o “Bailara con una rana hasta que crie pelos”. Pobre embajador Trentino.

Humor y cartas de humor. Era tremendo. En “Una noche en Casablanca” le dirigió una carta a los hermanos Warner- la productora tenía sus problemas con los hermanos- que no tiene desperdicio, atentos: “Queridos hermanos Warner, cuando planteamos hace esta película no tenía ni idea que la ciudad de Casablanca perteneciera a los hermanos Warner… Antes de nosotros hubo otros hermanos. Entre ellos los hermanos Karamazoz.  Sinceramente, Groucho Marx”. Esto es astucia.

En el camarote de “Una noche en la opera”, su escena más famosa según la crítica, se produce un conglomerado inestimable: los hermanos, dos camareras, dos fontaneros, cuatro camareros, una lavandera, una manicura, una jovencita, y más gente. Groucho pide el desayuno, Chico dice que con huevo duro, Harpo hace sonar el claxon,.. Llega Margaret y todo se viene abajo. Hola mi amor.

La creación de Groucho es única en el cine, según sus palabras “era una locura controlada, demente, de mente a mente”. Su epitafio es de sobra conocido: “Hello, I must be going” (Hola, que ya me voy).

Lo de levantarse ni para saludar.

 Ángel Fernández.