Antes y después, naturaleza viva.

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Por Ángel Fernández-

A veces una fotografía habla por sí sola. Recuerdo fotografiar este mismo árbol hace tres años aproximadamente. No encuentro esa fotografía pero el cartel del vedado de caza era mucho más visible que a principios de este año, cuando me encontré de nuevo con el mismo árbol.

Ahora prácticamente ha sido engullido por el roble recordándonos que la naturaleza nos habla y nos manda mensajes, aunque sea en un pequeño detalle.

Su respuesta es moral, un toque de atención, no hay necesidad de descifrar nada: si me atacas, respondo.

Trasladando la metáfora que significa esta imagen a la actitud que nuestra sociedad tiene hacia el medioambiente no deberíamos extrañarnos de los diversos acontecimientos climáticos que se producen últimamente con consecuencias devastadoras.  El ritmo de vida establecido, en particular en las grandes ciudades, nos impide parar a reflexionar si esto es sostenible, adecuado, y en qué medida nos aporta una satisfacción personal. Buscar lo inmediato, los beneficios rápidos suponen un desprecio a este planeta, de igual manera que a nosotros como seres humanos.      

   Solo una sociedad informada puede tomar decisiones que nos incumben a todos, empezando por las medidas a tomar por los legisladores, al fin y al cabo de la legislación depende nuestro futuro.