Bodie, un pueblo fantasma minero en California.

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Por Lorena Blanco.

Hace unos años, hice un bonito viaje con mi marido por la costa oeste de los Estados Unidos. Alquiler de coche convertible, y ruta establecida pero sin horarios rígidos, lo cual nos daba una libertad para ver pueblos, rodeos, viñedos… que no se ven desde un avión, ni en viajes “prefabricados”.

Desde Las Vegas hasta el Parque Nacional de Yosemite, cruzando el desierto de Nevada, en algún momento nos desviamos para conocer el pueblo abandonado  fantasma de Bodie, en el Condado de Mono (California).

A la entrada nos recibe un cartel:  BODIE StateHistoricParc, no podemos olvidar que la historia de los Estados Unidos es relativamente reciente, y para ellos un pueblo abandonado del S.XIX, ya es una joya para visitar, cobrar entrada y tener una tienda de souvenirs.

En 1859, se descubrió oro en la colina de Mono Lake, creando un primer asentamiento que, con la fiebre del oro en 1880, creció de los 20 hasta más de 5000 habitantes en tan solo 20 años, y haciéndose ricos, llegándose a extraer  en vetas de oro, una cifra que alcanzaba los 400.000 dólares al mes.

Bodie llegó a tener unos 65 saloonsde la época, restaurantes, burdeles  y salas de ópera; circulaban 3 periódicos, iglesia, escuelas y bancos.

Se conservan cerca de 170 edificaciones; es muy curioso observar a través de las ventanas las casas con sus enseres, establos, bares, la tienda de moda con su maniquí o la iglesia. No hay gasolinera ni tiendas para llegar hasta allí, sólo una carretera bastante impracticable en invierno, para preservar ese sabor de “pueblo fantasma”.

En 1882 se produjo la bancarrota de las compañías mineras y comenzó el declive de Bodie. Sufrió varios incendios, y otro en 1932 que devastaron el pueblo. A pesar del progresivo abandono, se siguió extrayendo oro hasta que cerró la última mina en 1942. A partir de ahí, los últimos habitantes fueron muriendo y los más jóvenes abandonaron el pueblo.

En 1962 fue designado como Parque Histórico Estatal.