No hay mejor salvoconducto que una bandera de España a la espalda.

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Solo un pequeño apunte.

“El amor a la patria decrece cuando la patria deja de ser infeliz. No hay que dejarse engañar por el ruido que origina: los niños pequeños son los que más chillan.” F. Nietzsche.

Si te fascina mirar una cebolla el lenguaje no es siempre razonable. Hoy volaba un águila sobre nuestras cabezas lo que me hizo recuperar la memoria del monstruo que echa a andar. En el fondo me gusta el riesgo, para que negarlo, siempre he dicho que prefiero el burro al burro que vuela.

Es el peso de la vida: la muerte, sus sobresaltos, la cautividad, el desapego. El último será el primero: aprendemos verdaderamente de nuestros errores, ¿Por qué todos bailamos al mismo son?

Otros contaran el silencio, personas anónimas, que lucharon de verdad contra lo invisible. Vejez y utopía, así se hace la historia. O su revancha. A través de qué extraño mecanismo ideológico o mental, el temor de unos es al mismo tiempo el de los otros, no es fácil de entender.

Si fuéramos realmente inteligentes inventariamos lo que no existe. De alguna manera el odio mueve al mundo rememorando una patria perdida de esos viejos valores que ni tan siquiera ellos tienen presentes. Algunos siguen  siendo los mismos que tratan de eludir las zancadillas del tiempo que vivimos, otros callan y dejan hacer, algunos lo sufren sin saber qué hacer, estos son “las voces desde el silencio”.

 Un cuaderno de campo, una extraña desaparición en cada vecino de las más intimas practicas higiénicas.  No deja de ser un rabioso “Nihilismo”donde se apuesta por la libre manifestación y la reivindicación de lo absurdo.

En cierta manera tal podría ser el programa de cualquier pensamiento político revolucionario radical, pero a diferencia de este movimiento, es el mal el fin del movimiento sin ningún apego a la estabilidad, la construcción de lo que veremos que será una nueva organización social, que creara fronteras entre las clases y naciones.

A mi generación nos tenían que haber prohibido la filosofía. Ahora somos el grupo silencioso que se hace preguntas todos los días sin encontrar respuesta.

Dedicado a todos los profesores de filosofía que me enseñaron a pensar antes de hablar.        

Ángel Fernández.